HISTORIA

Los primeros asentamientos de población en lo que hoy es el término municipal de Fuentes de Ropel se remontan más allá del comienzo de nuestra era, con el nacimiento de Cristo. Dejando a un lado la era prehistórica, en la que sin duda hubo presencia desde el Neolítico, merece ser destacado el asentamiento de población de Morales, en la actualidad, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la época romana, y que pudo haber sido el asentamiento de la mansión romana “Brigeco”, como defienden algunos historiadores. La presencia del hombre de forma organizada en esta zona se cree que comenzó en el año 500 a.c. y concluiría hacia el siglo V d.c., con la invasión de la península por parte de los bárbaros venidos del Norte de Europa. De esta época nos queda como herencia más importante la colección de piezas que se encuentra en el Museo de Zamora y el puente romano que todo ropelano debe conocer.

Dejando atrás la época de influencia romana en la vida diaria de la población, hay otro hito que va a marcar el desarrollo de la vida en nuestra vieja “piel de toro”: la invasión musulmana en la península, que comenzó en el año 711, permaneciendo en España hasta su expulsión por los Reyes Católicos en 1.492, con la rendición de Granada. En esta época,

y a medida que avanza la Reconquista de norte a sur, iniciada por Don Pelayo en la Batalla de Covadonga, donde los astures derrotan a los musulmanes, van surgiendo núcleos de población que en algunos caso van a permanecer hasta nuestros días.

En el caso de Fuentes de Ropel, la primera noticia de su existencia aparece en un documento de los reyes leoneses, de fecha 14 de marzo de 1.017, y aparece citado como Barrio de Fontes. De esa época, concretamente el 2 de septiembre de 1.038 se menciona como “Fontes de Rauperio”, con lo que es indiscutible que nuestro pueblo pronto será milenario y es algo que merece ser celebrado. En el siglo XII el nombre de la villa evoluciona hacia Fontes de Roper, adoptando su denominación actual en torno a los siglos XIV o XV. La razón de esta denominación hay que buscarla en la importante presencia de agua en el subsuelo, que hacía que fuese una zona de gran importancia estratégica en la vida medieval.

De la época de fundación de Fuentes de Ropel merece ser destacada la construcción de la parroquia de Santa María de Arbas, la cual data aproximadamente del siglo XII. Por su época de construcción mezcla elementos de un románico tardío con un incipiento gótico, en una interesante mezcla que, en parte ha llegado hasta nuestros días.

De esta misma época es la parroquia de San Pedro. La construcción de la actual iglesia de Fuentes de Ropel data de finales del siglo XII. Construido en estilo románico, es una muestra clara de la construcción religiosa rural castellana en la Edad Media, con sus sobrios muros y su imponente torre.

En dicho templo, y en época relativamente reciente se ha descubierto un artesonado, posiblemente del siglo XV. Dicho artesonado se encuentra oculto por la construcción actual. Es de esperar que las autoridades competentes pongan todos los medios para que vea la luz otro tesoro existente en Fuentes de Ropel.

Dando un paso más en la historia, alcanzamos el siglo XVI: el siglo de oro español. Con Carlos V comienza la etapa más brillante de la historia española. Tras la abdicación de Carlos V y la llegada al poder de Felipe II, ese esplendor se consolida.

¿Qué ocurre en esta época en Fuentes de Ropel?   En esta época histórica surgen entrelazados tres nombres que marcan el futuro de Fuentes de Ropel: Gaspar de Cepeda, El Cristo de las Indias y el Pósito.

                     

El Capitán Gaspar de Cepeda nació en Fuentes de Ropel a finales del siglo XV y murió en San Salvador en el año 1.559. Muy joven se embarca hacia América donde alcanzará diversos cargos de relevancia, como alcalde de San Salvador o encomendador de pueblos indígenas en la zona de Guatemala. Desde estos cargos y posición social amasará una gran fortuna con la que hará grandes obras en su pueblo de nacimiento.

Por su importancia para el desarrollo de la localidad destacaremos en primer lugar el “Pósito”. Fundado por Gaspar de Cepeda en 1.558 puede definirse como un “Banco de Grano”, en el cual los agricultores pueden hacer depósitos de grano, pueden pedir préstamos de grano, que devolverán al recoger las cosechas, etc. Estas operaciones permitieron una mejor organización de la vida agrícola. De la capital importancia de esta institución da fe el hecho de que permaneció durante más de 400 años arraigada en Fuentes de Ropel; aún hoy se conserva la edificación del Pósito en la Plaza Mayor.  

      Del mismo momento histórico arranca la veneración ropelana por el Cristo de las Indias. El crucifijo en que se representa es también de esta época: segunda mitad del siglo XVI, época en que se construyó la capilla del Cristo, por iniciativa de Gaspar de Cepeda, comprándose la talla. El nombre es debido a la forma en que se conocía en aquella época América: las Indias, que es donde vivía el Capitán Gaspar de Cepeda. El Cristo de las Indias se fue consolidando con el tiempo y actualmente es un referente en la vida de Fuentes de Ropel.

Durante los siglos XVI y XVIII la vida en Fuentes de Ropel se desarrolla al estilo de cualquier pueblo de Tierra de Campos. Dedicados fundamentalmente a la agricultura y ganadería, destaca entre estas actividades la vendimia y elaboración del vino, que en algunos casos permanece hasta el día de hoy.

El siglo XIX viene marcado en España por la entrada de los franceses y la Guerra de la Independencia. La presencia de franceses en tierras zamoranas viene marcada por las saqueos realizados en todas las poblaciones y las penurias que como consecuencia de ello sufrió la población.

            En plena guerra entre franceses e ingleses, a finales de 1.808, el mismísimo Napoleón Bonaparte atravesó Fuentes de Ropel camino de Benavente, donde debía de encontrarse con los ingleses. De esta etapa histórica sólo nos quedan los destrozos causados por unos y otros.

          Terminada la Guerra de la Independencia, Fuentes de Ropel recobra parte de la normalidad. Y digo parte porque el siglo XIX es un siglo muy convulso en la política española y por añadidura en todos sus pueblos. De esta forma es frecuente el cambio de administración, siempre al alba de lo que ocurre en Madrid. República, restauración borbónica,... en pequeña escala todo tendrá su reflejo en Fuentes de Ropel.

Y de esta forma alcanzamos el recién finalizado siglo XX, el cual trataremos de forma independiente.

Redacción: Javier Rodríguez